Guía 05 · 3 min de lectura
Qué calibre de cuerdas poner en una guitarra eléctrica
Por Óscar Garrachón, técnico de guitarras en Palencia
El calibre de las cuerdas es el cambio más barato que puedes hacerle a una guitarra y uno de los que más se notan. Unas cuerdas más gruesas o más finas cambian el tacto, el sonido y hasta la forma en que el mástil se curva. Por eso, cuando alguien me pide un ajuste, lo primero que le pregunto es qué cuerdas quiere usar.
Cómo se nombran
El calibre se indica por el grosor de la primera cuerda, la más aguda, en milésimas de pulgada. Un juego «del 10» lleva una primera de 0,010 pulgadas, unos 0,25 mm, y una sexta de 0,046. Un juego «del 9» va de 0,009 a 0,042. Entre medias hay juegos mixtos, con agudas finas y graves gruesas, que se venden para quien quiere doblar cuerdas con facilidad sin perder cuerpo en los graves.
Qué cambia al subir de calibre
- Tensión: una cuerda más gruesa necesita más tensión para dar la misma nota. Se nota más dura bajo los dedos y cuesta más doblarla.
- Sonido: más volumen acústico, más graves y un ataque más firme. En limpio la diferencia se oye enseguida; con mucha distorsión se nota menos.
- Afinación: aguanta mejor la afinación cuando atacas fuerte. Las cuerdas finas tienden a sonar algo altas al pisarlas con fuerza.
- Mástil: más tensión curva más el mástil. Hay que revisar el alma.
Qué recomiendo según el caso
- Si estás empezando: del 9 o del 9 a 46. Te duelen menos los dedos las primeras semanas y avanzas más rápido. Cuando tengas callo, prueba el 10.
- Uso general, rock y blues: del 10. Es el término medio y el calibre con el que salen de fábrica la mayoría de eléctricas.
- Mucho limpio, jazz o afinaciones bajas: del 11 o más. Con afinaciones un tono o más por debajo de la estándar, las cuerdas finas quedan flojas y trastean.
- Escala corta: en guitarras con escala de unos 628 mm la tensión es algo menor con el mismo calibre. Un 10 se siente más blando que en una escala larga. Muchos usan un punto más grueso sin notar más dureza.
Lo que hay que ajustar al cambiar
Si pasas de un calibre a otro, la guitarra no queda igual. Revisa en este orden:
- El alma, porque la tensión ha cambiado. Te lo explico en la guía sobre el alma del mástil.
- La altura de las cuerdas en el puente.
- La octavación, que casi siempre se mueve un poco.
- La cejuela: si subes mucho de calibre, la sexta puede quedar pellizcada en su ranura y la afinación se engancha. Un técnico la abre en cinco minutos.
- El trémolo flotante, si lo tienes: con más tensión se inclina hacia delante y hay que compensar los muelles de la parte trasera.
Materiales
Las cuerdas de níquel sobre acero son las más habituales y suenan equilibradas. Las de acero inoxidable son más brillantes y duran más, aunque desgastan algo más los trastes. Las de níquel puro son más cálidas y suaves. Las recubiertas cuestan más pero mantienen el sonido semanas más; si te sudan mucho las manos, compensan.
Cada cuánto cambiarlas
Depende de cuánto toques y de tu sudor. Como referencia, si tocas a diario, cada cuatro a seis semanas. Una cuerda vieja suena apagada, pierde sustain y deja de afinar bien en los trastes altos. Si notas que la guitarra ya no suena como antes, prueba a cambiar las cuerdas antes que cualquier otra cosa.
Una vez elegido el calibre, deja la guitarra a punto con la guía para ajustar la altura de las cuerdas.
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