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Cómo pruebo

Todo lo que aparece en este cartel sigue el mismo recorrido. No es un laboratorio: es un taller de ajustes y un local de ensayo, que es donde de verdad se usan estas cosas.

1. El banco

Una guitarra llega y se revisa como la de cualquier cliente: rectitud del mástil y alma, altura de cuerdas de fábrica, nivelado y remate de los trastes, corte de la cejuela, octavación, clavijas, potenciómetros, selector y soldaduras cuando se puede abrir la cavidad. Apunto cómo viene y qué habría que tocarle, porque eso también es parte del precio.

En un ampli miro la construcción, el ruido de fondo con todo a cero y con la ganancia alta, el calor que coge, los conectores y la calidad de los potenciómetros. En un pedal, la caja, los jacks, el interruptor, el consumo real y si colorea el sonido cuando está apagado.

2. Limpio y saturado

Después, a tocar. Un pase en limpio y otro con ganancia, con al menos dos guitarras distintas, una con pastillas simples y otra con dobles, en un ampli de verdad y en la habitación, no en auriculares. Es ahí donde se decide lo que importa: cómo responde a la púa, cómo limpia al bajar el volumen de la guitarra, si los graves se emborronan.

3. El local de ensayo

Lo que puedo cargar va al local de mi banda. Dos horas a volumen de ensayo, con batería y bajo al lado, dicen más que una semana en casa: ahí se ve si un ampli se queda corto, si un pedal mete ruido en la cadena o si una guitarra desafina cuando se calienta.

4. Las notas

Al final, y solo al final, seis notas sobre diez: sonido, tacto y mástil, construcción y acabados, versatilidad, electrónica y relación calidad-precio, más una nota global. La global pesa lo que cuesta el producto y para quién está pensado.

Lo que no hago

  • No publico notas que un fabricante o una tienda haya visto antes.
  • No cambio una nota porque un producto se venda mucho.
  • No escondo los defectos que se arreglan en el taller: los cuento, y digo cuánto cuesta arreglarlos.

Los precios que ves en cada análisis son orientativos y cambian a diario: el del día está siempre en la tienda.